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Fernando Pérez, Master Distiller Lustau

Behind Lustau: Fernando Pérez

Fernando Pérez, Master Distiller de Lustau, nació en el Puerto de Santa María y su pasión por el mundo del vino llegó a una edad  muy temprana, cuando solía visitar la bodega en la que trabajaban sus primos mayores.

Su curiosidad sobre cómo los vinos evolucionan dependiendo de las condiciones climáticas, su mezcla, etc. fueron las razones por las que Fernando se decidió a estudiar química y un postgrado en viticultura y enología.

 

En 1990 se incorporó a Bodegas Lustau como Master Distiller y Director de Control de Calidad. Fernando ha hecho de su pasión, su profesión.

 

 

¿Cuál de los vinos Lustau recomendarías para un momento especial?

Depende del momento. Para un aperitivo un fino, en la comida algo con más potencia, por ejemplo un oloroso y para los postres un moscatel, un vino dulce.

 

Tu primer contacto con el mundo del vino.

Mi primer contacto más o menos profesional con el mundo del vino fue en la estación de viticultura de Jerez de la Frontera, donde fui becario en 1986, durante un año. De allí salió mi primer trabajo, en Huelva, en una bodega donde estuve 3 años. En 1990 ya empecé a trabajar para Lustau como Master Distiller y Director de Control Calidad.

 

Lo que más te gusta de tu trabajo es...

Encontrarme siempre con algo distinto y desconocido. En cuanto a Calidad, me gusta el tener que resolver los problemas. Cuando alguien en la bodega se encuentra con un problema, me llaman a mí aunque no sea mi responsabilidad, me piden ayuda y eso me gusta. En cuanto a I+D lo que más gusta es descubrir un producto nuevo, darlo a probar y que a la gente le guste, como ha pasado con el vermut. Me gustan los retos.

 

Queso azul, sardinas y fresas. Dinos un Lustau para cada uno.

Para el queso azul yo recomendaría un oloroso, un vino potente. La grasa del queso neutraliza el alcohol y deja más a flor los aromas propios del oloroso. Para las fresas, un fino. Para las sardinas, un amontillado.

 

¿En qué se diferencian los vinos del marco de Jerez de los de otras regiones de España?

Son conceptos totalmente diferentes. En otras partes de España, cualquier vino blanco que tenga aromas a levadura es un vino que se ha estropeado, en Jerez no. Con respeto a los vinos de crianza oxidativa lo mismo, en otras partes del mundo, si un vino tiene aroma a oxidado, es un vino estropeado. En Jerez los dejamos 8, 10, 12 años oxidando, lo que es malo para un vino normal, para nosotros es bueno.

 

Vino y gente joven. ¿Buen tándem o grandes desconocidos?

El vino bueno vale un dinero que la gente joven no siempre tiene. Antes existían los tabancos donde se podía vender vino barato y la juventud iba y se aficionaba al vino. Cuando era joven nos reuníamos en las tascas y cada uno tenía su preferencia en vinos. Durante años han ido desapareciendo estos lugares y la cerveza ocupó el lugar de los vinos en el consumo de los jóvenes. Afortunadamente, los tabancos están resurgiendo con fuerza.

 

  

¿Cómo llegaste a dedicarte al mundo del vino profesionalmente?

Después de terminar la carrera y la mili, un primo que conocía a alguien en la estación de viticultura me dijo que estaban buscando becarios. La estación en aquella época era la escuela de donde salían los enólogos de las bodegas de Jerez.

 

¿Cuál sería tu recomendación a un iniciado en el mundo del vino para que su afición siga creciendo?

Cuando tú bebes un vino tienes que buscarle el placer, no el alcohol, es lo que yo recomiendo. Buscar el placer de beber, disfrutar del momento.

 

¿Cómo describirías el mercado actual del vino mundial?

 

El mercado mundial del vino está huyendo del vino barato y se está tendiendo al vino de calidad. Se aleja del efecto de beber y se está yendo al disfrutar más. Para disfrutar hay que tener vinos buenos, y eso es lo que tiene Lustau, que nunca ha ido a buscar el mercado fácil.

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