Si has tenido ocasión de leer nuestro artículo sobre Vermut: Origen, historia, variedades y combinaciones, ya sabrás que el vermut es un vino aromatizado y fortificado con una historia fascinante y una enorme versatilidad. Puede disfrutarse como aperitivo o convertirse en un ingrediente clave en coctelería. Entre todos sus estilos, el vermut blanco destaca por su equilibrio entre dulzor, amargor y complejidad aromática. Pero ¿qué es exactamente un vermut blanco y en qué se diferencia de otros tipos de vermut?
VERMUT Y OTROS APERITIVOS: ¿EN QUÉ SE DIFERENCIAN?
Los aperitivos han desempeñado un papel fundamental en la cultura gastronómica europea durante siglos. Dentro de esta categoría encontramos una amplia familia de vinos aromatizados que comparten una base vínica enriquecida con botánicos, aunque cada uno posee una identidad propia. Entre ellos destacan el vermut, el americano, la quinquina, el barolo chinato o la retsina.

El universo del vermut es amplio y diverso, pero tradicionalmente se ha organizado en torno a cuatro grandes estilos que sirven de referencia para entender la categoría.
– Vermut Rojo
– Vermut Blanco
– Vermut Seco
– Vermut Rosado
Cada uno se distingue por su color, perfil aromático, selección de botánicos y, en el caso de Lustau, por los vinos utilizados en su elaboración.
El Vermut Blanco se reconoce fácilmente por su brillante color amarillo pálido. En el caso de Lustau Vermut Blanco esta característica que se consigue gracias a la incorporación de vino fino de Jerez y Moscatel. Estos vinos aportan no solo el color, sino también una notable complejidad aromática y gustativa.
Por su parte, el vermut rojo se elabora tradicionalmente a partir de vino blanco y en muchos casos se le añade caramelo para aportar color y complejidad. Sin embargo, no todos los vermuts rojos siguen esta práctica. Algunas elaboraciones contemporáneas, como es el caso de Lustau Vermut Rojo, utilizan una combinación de vinos (Amontillado y Pedro Ximénez) para aportar una mayor complejidad aromática y un sabor más dulce sin necesidad de añadidos como azúcares o colorantes.
El vermut seco, normalmente muy claro o transparente, destaca por su perfil seco, ligeramente amargo y marcadamente herbáceo. En el caso de Lustau, se elabora a partir de manzanilla, aportando notas salinas y una gran frescura.
El vermut rosado, menos habitual, combina características de los estilos rojo y blanco. La receta de Lustau une fino, moscatel y tintilla de Rota para crear un perfil floral, delicadamente amargo y con sutiles matices especiados.
EL ORIGEN Y LA EVOLUCIÓN DEL VERMUT BLANCO
Como ocurre con muchas bebidas alcohólicas, los orígenes del vermut se remontan a la Antigüedad clásica. En la antigua Grecia, el vino se mezclaba con hierbas medicinales para elaborar tónicos con propiedades terapéuticas. Se atribuye a Hipócrates una de las primeras recetas elaboradas con vino, ajenjo y hojas de díctamo, conocida como “vino hipocrático”.
Aunque hoy asociamos el vermut principalmente a los países mediterráneos, su historia también está ligada al norte de Europa. Ya en el siglo XVI existían referencias a bebidas aromáticas elaboradas en Europa Central y los Balcanes. El término “vermut” deriva de la palabra alemana wermut, que significa ajenjo.
Para encontrar el nacimiento del vermut moderno debemos viajar al Turín del siglo XVIII. Allí, Antonio Benedetto Carpano desarrolló una receta inspirada en vinos aromatizados de origen bávaro, combinando vino con una selección de hierbas alpinas. Su creación alcanzó una enorme popularidad entre la burguesía y los círculos artísticos de la ciudad, dando origen al concepto de vino aperitivo tal y como lo conocemos hoy.
Poco después, el vermut cruzó las fronteras italianas. En 1821 apareció en Chambéry una versión más seca y clara que la de Turín. Paralelamente, el vermut llegó a España, donde encontró dos grandes centros de desarrollo: Reus y Jerez, que adaptaron este producto a sus propias tradiciones vinícolas y gastronómicas.
El vermut blanco surgió como una evolución natural de aquellos primeros estilos. Frente al carácter más dulce y especiado del vermut rojo, el blanco apostó por resaltar la frescura del vino base y potenciar los matices florales, cítricos y herbáceos.
Vermut Lustau Blanco nació como una evolución natural de la receta original de Vermut Rojo de Lustau, dando lugar al primer vermut blanco elaborado en el Marco de Jerez.

CÓMO SE ELABORA EL VERMUT BLANCO
SELECCIÓN DE LOS VINOS BASE
La mayoría de los vermuts blancos se elaboran a partir de vinos blancos neutros y secos, elegidos por su capacidad para servir como lienzo a los botánicos.
Sin embargo, Lustau Vermut Blanco rompe con esta norma utilizando dos vinos con una marcada personalidad:
– Fino, que aporta carácter seco, mineral y punzante.
– Moscatel, que añade notas florales, dulces y sedosas.
– La combinación de ambos da lugar a un vermut con identidad propia y un marcado carácter jerezano.
FORTIFICACIÓN Y EQUILIBRIO
Antes de incorporar los botánicos, el vino se fortifica con alcohol vínico para alcanzar una graduación que suele situarse entre el 15% y el 18% vol. Esta fortificación permite preservar la estructura y el equilibrio del producto final.
En el caso de los vermuts elaborados a partir de vinos de Jerez, que ya son vinos fortificados, puede ser necesaria una fortificación adicional dependiendo del resultado buscado.
SELECCIÓN DE BOTÁNICOS
Los botánicos (plantas, hierbas, flores, raíces o frutas, entre otros) son los responsables de la personalidad aromática del vermut. A pesar de la gran diversidad de recetas y estilos de vermut existentes, su aroma suele ser fácilmente reconocible gracias a los botánicos empleados en su elaboración. Comprender y dominar la contribución específica de cada uno de ellos es fundamental para conseguir un vermut equilibrado, en el que cada botánico desempeñe un papel determinado y contribuya a crear un conjunto armónico tanto en aroma como en sabor.
En Lustau Vermut Blanco se emplean únicamente nueve ingredientes cuidadosamente seleccionados para complementar las características del fino y el moscatel:
1. Ajenjo
2. Genciana
3, Salvia
4. Semillas de cilantro
5. Piel de naranja
6. Manzanilla
7. Romero
8. Tomillo
9. Mejorana

Perfil de sabor
Los botánicos son los responsables de los sabores complejos y distintivos del vermut. Ingredientes como el ajenjo o el tomillo aportan notas amargas, herbáceas y aromáticas que contribuyen a definir el carácter de esta bebida.
Perfil aromático
Los botánicos aromáticos utilizados en la elaboración del vermut, como la salvia, la mejorana o las pieles de cítricos, aportan gran parte de sus aromas característicos. La combinación de estos ingredientes es la que confiere al vermut su fragancia y personalidad únicas.
El método de extracción
Este proceso consiste en macerar o infusionar los botánicos para extraer sus aceites esenciales y compuestos aromáticos. Posteriormente, estos extractos concentrados se incorporan cuidadosamente a la elaboración para conseguir el perfil aromático y gustativo deseado. La técnica de extracción empleada y el tiempo de maceración desempeñan un papel fundamental en el carácter final del vermut.
En Lustau, para lograr una extracción óptima de la esencia de cada botánico, estos se maceran por separado. Posteriormente, los extractos obtenidos se incorporan a los vinos base y la mezcla se deja reposar. Durante seis meses, el conjunto gana en complejidad y equilibrio, permitiendo que los aromas de los botánicos y los del vino se integren de forma armoniosa.
MACERACIÓN Y ENSAMBLAJE
Algunos vermuts premium se someten a un periodo de envejecimiento o crianza en barricas de roble, lo que aporta una mayor complejidad y suaviza el perfil aromático y gustativo del producto. No es el caso de la colección de los Vermuts Lustau, ya que los vinos utilizados en su elaboración han sido envejecidos durante años en antiguas botas de Jerez siguiendo el tradicional sistema de criaderas y solera.

EMBOTELLADO
Tras seis meses de maceración, Vermut Lustau Blanco se embotella en vidrio oscuro para proteger la complejidad de sus aromas y preservar toda su calidad y autenticidad.
La etiqueta de este vermut refleja el legado de Bodegas Lustau y las raíces tradicionales y artesanales que caracterizan su elaboración. Sus elementos gráficos rinden homenaje a la arquitectura de Jerez y de Andalucía, profundamente influenciada por las numerosas culturas y corrientes artísticas que han dejado su huella en la región a lo largo de los siglos.
CARACTERÍSTICAS Y PERFIL AROMÁTICO DEL VERMUT LUSTAU BLANCO
NOTAS DE CATA
Uno de los aspectos más atractivos de Vermut Lustau Blanco es la combinación de contrastes que define su personalidad.
El fino aporta frescura, mineralidad y ligeras notas de levadura, mientras que el moscatel incorpora aromas de flores blancas y frutas exóticas como el lichi.
El resultado es un vermut de color amarillo brillante con reflejos dorados, donde destacan:
– Notas florales
– Matices cítricos
– Aromas herbáceos
– Fondo de recuerdos a levadura y matices minerales
– Final amargo, limpio y persistente
– Largo recuerdo de frutos secos

COMPARAMOS VERMUT BLANCO Y VERMUT SECO LUSTAU
Vermut Blanco
El Lustau Vermut Blanco se elabora a partir de la mezcla de dos vinos: un Fino de Jerez, seco, mineral y fresco, y un vino dulce de Moscatel, de marcado carácter floral. La combinación de ambos define la personalidad de este estilo de vermut. Se caracteriza por su color amarillo brillante e intenso y por una expresión aromática donde destacan las notas florales, cítricas y herbáceas.
Vermut Seco (Dry Vermouth)
De origen francés, el vermut seco comparte con el vermut blanco una importante presencia de botánicos, generalmente hierbas, raíces y flores. Sin embargo, su perfil es más seco, ligero y austero, por lo que se utiliza habitualmente en la elaboración de cócteles clásicos.
Lustau Vermut Dry se elabora a partir de una delicada y compleja Manzanilla, de carácter seco y salino, envejecida en Sanlúcar de Barrameda, histórica ciudad marinera situada en la desembocadura del río Guadalquivir.

MARIDAJES Y FORMAS DE SERVIR EL VERMUT BLANCO
El aperitivo perfecto
El vermut blanco encuentra su hábitat natural en el momento del aperitivo. Combina especialmente bien con:
Aperitivos:
– Aceitunas
– Almendras
– Anchoas
– Embutidos curados suaves
– Pinchitos y carnes marinadas
– Mariscos, pescados y quesos
Gracias a su frescura y estructura, armoniza de forma natural con:
– Ostras y mariscos
– Pescados a la plancha
– Elaboraciones ligeramente marinadas
– Quesos frescos
– Quesos de cabra suaves

Cómo servirlo
La temperatura ideal se sitúa entre 6 y 8 ºC.
Para disfrutarlo al estilo más tradicional:
– Servir en vaso bajo.
– Añadir un cubito de hielo grande.
– Decorar con una aceituna verde.
Esta es la forma clásica de disfrutar el vermut en España durante la popular hora del vermut.
CÓCTELES CON VERMUT BLANCO
Cócteles clásicos
El Vermut Lustau Blanco puede utilizarse en numerosas recetas clásicas, aportando profundidad y complejidad aromática. Entre ellas destacan reinterpretaciones del Negroni y otros combinados donde el vermut deja de ser un ingrediente secundario para convertirse en protagonista.
Cócteles de baja graduación
La tendencia hacia bebidas más ligeras ha convertido al vermut blanco en un ingrediente fundamental para:
– Spritz
– Vermut con tónica
– Cócteles low ABV
– Combinados refrescantes de perfil gastronómico
Su origen vínico y su riqueza aromática lo hacen especialmente adecuado para estas propuestas contemporáneas.

Mucho más que un aperitivo
El vermut blanco es un puente entre el mundo del vino y la coctelería, entre la tradición y la innovación. Es una bebida capaz de acompañar una comida, protagonizar un aperitivo o convertirse en la base de una gran creación en barra.
Vermut Lustau Blanco refleja esa dualidad: un producto profundamente ligado a la tradición vinícola de Jerez, pero plenamente adaptado a la forma de disfrutar hoy del vermut.
En un momento en el que los consumidores buscan autenticidad, versatilidad y equilibrio, el vermut blanco ha dejado de ser un actor secundario para ocupar el centro del escenario.
